La paz está de fiesta en Colombia

Crónica del arribo del Equipo Somos Una América Abya Yala a la

X Conferencia de las FARC

llanos-orientales-colombia

Al salir de Bogotá, capital de Colombia, dónde habitan más de 8 millones de personas en la ruta hacia Villavicencio es inevitable preguntarse por qué un tramo de 80 kilómetros se transita en cerca  de 3 horas. Las élites gobernantes se dan gloria así mismas “inaugurando” cada semana las carreteras de Cuarta Generación -4G-, objetivo que justificó la venta de una de las pocas empresas nacionales que conservaba el país: ISAGEN. Los medios hegemónicos, con ambiente festivo, se concentran en este tipo acontecimientos mientras la principal carretera que conecta Bogotá con el oriente Colombiano para cada media hora y los gobernantes que se autocalifican como “Técnicos” quedan en ridículo ante la imposibilidad real de conectar dos ciudades capitales.

El vuelo de 1 hora desde Villavicencio a la Macarena deja ver a pocos minutos de salir los trazos de las plantaciones de palma aceitera en las vastas planicies del oriente colombiano. La uniformidad métrica del proyecto agroindustrial sumada a la extracción petrolera dejan ver un nuevo elemento de concentración del capital instaurado junto al acaparamiento de la tierra del latifundio improductivo que caracteriza esta región del país.

 en-la-avioneta

De los amplios pastizales, los ríos sedimentados que bajan del Sumapaz en la alta cordillera y los monocultivos de palma se abre a su paso la ruta de tupida selva que bordea la Serranía de la Macarena. Desde el aire se distingue a lo lejos un territorio colmado de una vegetación espesa.  Desde la altura se observa correr el agua cristalina en la caída del Pico del Águila que el capitán del vuelo señala con orgullo.

El agua parece abundar y mientras bordeamos el casco urbano de la Macarena para aterrizar, la sombra gris de la lluvia espesa se acerca bellamente y perturba momentáneamente el vuelo de la avioneta de 5 pasajeros en la que viajamos. Imponente y profundo luce el río Guayabero anfitrión indiscutible del lugar. El pueblo tiene varios contrastes en sus pocas cuadras; el boyante comercio que recorre las calles atravesado por el transitar permanente de unidades del Ejército Nacional, las turistas extranjeras que caminan La Macarena a la par que se divisan múltiples ofertas vacacionales con fotos majestuosas de Caño Cristales, principal actividad económica del municipio.

6 horas separan la Macarena, departamento del Meta, de la X Conferencia Nacional Guerrillera. El camino solo transitable en una camioneta 4×4 que atraviesa la sabana natural llanera compuesta por una vegetación intermitente y mediana, surcada por el vuelo de las Guacamayas y los Gavilanes y de pequeños caseríos muy distantes unos de otros. La tierra es roja y naranja ocre, el clima húmedo, verde, tropical, biodiverso.

tractor

Por la carretera, una caravana de 12 motos de piloto y parrillera en un corto diálogo nos contaron que viajaban desde la madrugada del día anterior hacia el Diamante, sitio de la máxima instancia de decisión guerrillera y que lleva su nombre por el caño diáfano que atraviesa el campamento. Hacia las 9pm arribamos. Al entrar abundan las carpas de comida rápida y el sonido de músicas diversas que evocan las fiestas populares. La tarima principal del evento es espectacular y solo es comparable con la de eventos como la de Rock al Parque en Bogotá, esta vez en el corazón del centro de operaciones del Plan Patriota, los llanos de Yarí.

 en-la-camioneta

Un antiguo campo de batalla concentra a cientos de guerrilleros y guerrilleras, prensa internacional, nacional y alternativa, y algunos expertos invitados, en un ambiente festivo donde los principales protagonistas son jóvenes combatientes, mujeres y hombres del bloque oriental de las FARC-EP que gozan de serenidad para poder disfrutar de una agenda cultural nocturna amplia, digna de los mejores espectáculos de las ciudades colombianas e inimaginable años atrás. Los miembros del Secretariado, máxima autoridad en las FARC_EP, deambulan entre la multitud y al son de la música bailan con la guerrillerada  en un ambiente de fraternidad evidente.

 Mientras alrededor de 300 delegados y delegadas de la Conferencia discuten los acuerdos entre el Estado Colombiano y las FARC-EP, es palpable que la Paz está de Fiesta al son de merengues, salsa, música llanera y popular, rap urbano y campesino.

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